The Party

No son muchas las películas que tratan los más altos temas de la sociedad contemporánea no desde el día a día del ciudadano medio, sino desde las altas esferas, desde los verdaderos centros de poder.

The Party parte de una celebración que da pie a una catarsis en todos y cada uno de los recovecos de sus excéntricos personajes. Potter habla de tantas cosas que apabulla. Y todo ello en casa de la recién nombrada ministra de Sanidad de Reino Unido, con un personaje en plena agonía física y existencial, filmada en blanco y negro, y en apenas 70 minutos de metraje.

Es perfecta en su traslación de una situación dramática a la comedia negra pasando por la crítica feroz. Es como si su directora estuviera un poco hastiada de todo, pero en vez de lamentarse, organiza un festival de giros narrativos y situaciones divertidas.