Smoking room

Sorprendente y reveladora, pasó pronto a ser una película de culto. Smoking room supuso el debú en el cine de Roger Gual y Julio Walowitz.

Quince años después, la historia salta a los escenarios. Roger Gual dirige esta versión teatral con seis actores, en lugar de doce, pero con la misma carga dramática, igual mordacidad en los diálogos y una escenografía minimalista. Todo el poder sigue estando en el texto, en los miedos que atenazan el mundo laboral y las miserias frente al poder.

Es Smoking room una obra claramente de actores, con un texto escrito tal y como se interpreta, con las dudas y los puntos suspensivos.

Es la historia de un contable que se decide a redactar una petición para conseguir una sala para fumar dentro de la oficina, una sucursal de una gran empresa norteamericana. La elaboración de esa lista para firmar es la excusa perfecta que desata las más nocivas y mediocres actitudes de unos trabajadores paralizados por el terror al poder.