Los árboles mueren de pie

Suena quizá demasiado bonito para poder ser verdad, el doctor Ariel ha creado una institución que pretende servir de apoyo, aportar calma, consuelo e ilusión a aquellos seres desdichados.

Acude un día un anciano, el señor Balboa, en busca de ayuda. Él y su mujer criaron a un nieto huérfano que hace años se fue y nunca regresó. Este  escribe  en secreto cartas a su mujer haciéndose pasar por el nieto, y pretende que esa institución le proporcione un falso nieto.

Verdades, mentiras, buenas intenciones, malas perspectivas… todo se mezcla en una inteligente obra por la que no pasa el tiempo.

Teatro idealista, en el cual se advierten los elementos dramáticos derivados del conflicto y del choque entre fantasía y realidad.