Lady Macbeth

Ópera prima de un director teatral, William Oldroyd , que se atreve con el clásico de Nikolái Leskov.

Conviene aclarar que esta lady no es la reina escocesa de Shakespeare sino la (anti)heroína del escritor ruso.

Lady Macbeth nos transmite una sensación desordenada, importan más la angustia y el vacío que se abre a los pies de unos tipos condenados a cada paso que dan. Todo duele en una cinta en la que la fealdad más elemental de las paredes sucias y mal enlucidas con gotelé se antoja la perfecta escenificación de un drama humano y, por ello, eterno.

Nos trasladamos a la Inglaterra de finales del XIX y a la historia de una apasionada mujer que vive desesperada por culpa de su matrimonio con un hombre amargado.

Cuando se embarca en un ardiente idilio con un joven trabajador, en su interior crece una fuerza desmesurada que le permitirá luchar por lo que realmente quiere.