Fotograma de "Dios es mujer y se llama Petrunya" en el que se ve a su protagonista ante un fondo de mar, de pie con gesto de sorpresa mientras sostiene el busto de un maniquí en las manos.

Dios es mujer y se llama Petrunya

En la tradición ortodoxa del norte de Europa, cada 19 de enero se celebra la ceremonia de la cruz consistente en que un sacerdote tira una cruz de madera al agua y los hombres se zambullen para recogerla de modo que el que la consiga tiene asegurada la suerte para todo el año.

En 2014, en la localidad de Stip, en Macedonia, una mujer cogió la cruz. Este acto fue considerado un ultraje a la religión. En esa historia real se basa Dios es mujer y se llama Petrunya.

Loca y problemática fueron dos de los insultos suaves que recibió la protagonista real de esta historia, que no solo se negó a devolver la cruz, sino que al día siguiente animó en la radio local a participar a todas las mujeres de Stip

Petrunya, como símbolo de la modernidad y la esperanza de que las cosas están a tiempo de cambiar.