Anónimos

Cada mirada es un misterio que encierra la posibilidad de ser descubierto. La tentación de ir más allá de los límites de la incertidumbre y percibir el alma de lo que nos seduce.

Enrique Pinín recorre con su lápiz doce silenciosos retratos, doce deseos y miedos mientras hila con ellos una historia de encuentros.

El pintor ha ido a lo esencial y exhibe, una vez más, su increíble trabajo como dibujante con auténtica destreza formal y  consultor del alma humana.